Fallece María de Villota y nos deja su optimismo

Fallece María de Villota y nos deja su optimismo

“Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte, los valientes gustan la muerte sólo una vez.” 

-William Shakespeare- [Retweet]

Hace unos días nos dejaba uno de los más recientes y valientes ejemplos de optimismo y superación. Una persona que nos inspiró a muchos con su ejemplo de vida y su actitud. Curiosamente hace un año escribía un artículo sobre ella: María de Villota.

No voy a repetirme con todo lo que ya se ha dicho sobre ella. A todos nos ha sorprendido su pérdida y todos sabemos con qué imagen y con qué mensajes la recordaremos. Simplemente me gustaría hacer una reflexión sobre un comentario que alguien me hizo en twitter el día de su muerte.

No con afán de criticar a la persona que lo hizo ni mucho menos. Si no con la idea de profundizar en ello, porque seguramente, yo podría haber dicho o sentido algo parecido en un momento de rabia. El comentario decía así: “Mira de lo que le ha servido el optimismo… Todos acabamos en el mismo sitio”.

Cuántas veces he escuchado afirmaciones parecidas a esa en diferentes contextos. La muerte tal y como la entendemos en nuestra cultura nos sigue pareciendo algo injusto. Y eso precisamente es lo que hace que nos dejemos llevar con frecuencia por la decepción y el desánimo. Algo, por otra parte, perfectamente comprensible.

Aunque lo cierto es que sea cual sea el tiempo que se nos haya dado deberíamos hacer todo lo posible porque cada minuto mereciera la pena. Porque estoy seguro de que eso será lo que nos haga marcharnos sin pena. De hecho no me imagino un motor más potente que la muerte para recordarnos cada día que tenemos un compromiso: El compromiso de dar lo mejor de nosotros mismos a los demás.

El hecho de que lo des todo de ti hace que la muerte, el día que tenga tu nombre en su lista, no tenga nada que quitarte. Y entonces… marcharás en paz.

En el caso de María esto se ve claramente. Imaginemos por un momento que nos hubiera dejado el día que tuvo el terrible accidente. Hace un año y medio. ¿Cómo se sentiría sin haber tenido la oportunidad de ver aquello que después pudo ver? ¿Cómo se sentiría al haberse marchado sin haber sentido profundamente que la vida es un regalo? Y lo que es peor, ¿cómo se sentiría sin haber podido contárselo al mundo, sin haber podido transmitírselo a otros?

¿Te imaginas que muerte tan dolorosa?  Seguro que sentiría un tremenda frustración por ello.

Sin embargo la vida quiso darle una segunda oportunidad, que aunque cortita desde nuestra perspectiva de vida humana, seguro que para su alma fue tiempo más que suficiente. Estoy convencido de ello.

Cuando saboreas cada segundo, cuando sientes cada bocanada del aire que respiras, entonces, el tiempo se vuelve más denso. Y tienes la sensación de que la vida transcurre más despacio. Simplemente porque eres capaz de ver y percibir cosas que antes no percibías. Todos tus sentidos están presentes al 100% y una cálida sensación de agradecimiento recorre cada una de tus células. No sólo estás vivo sino que te sientes vivo.

Gracias a esa prórroga que la vida le concedió pudo dar lo mejor de misma. Dar para que la muerte ya no tuviera nada que llevarse. Ahora nos ha dejado una semilla que antes no estaba. Una semilla que está ahora mismo creciendo dentro de todos los corazones de aquellos que tuvimos algo que ver con ella.

Nos ha dejado la tarea de seguir alimentándola con nuestros sueños, con nuestros abrazos, con nuestras miradas de cariño, con nuestro perdón, con nuestra sinceridad, con nuestro optimismo y nuestras ganas de seguir adelante.

Nos ha dejado la tarea de vivir una vida con sentido. Y si la vida es un regalo, así le gustaba decirlo, entonces no nos podemos quedar con él. Los regalos son para darlos a los demás. Tal y como ella hizo regalando a otros el tiempo que le quedaba.

Aprovecho también para dar las gracias a todas esas personas en las que el entregarse a los demás forma parte de su día a día. Personas que han pasado por situaciones donde la vida les ha llevado al límite y han salido fortalecidas. Personas que dedican sus esfuerzos a inspirar y ayudar a otros sea en el campo que sea. Estoy hablando de nombres como el de Irene Villa, Sandra Ibarra, Miriam Fernández o Albert Espìnosa, por citar sólo algunos nombres, porque hay muchos más.

La mayoría de ellos son héroes anónimos, nombres desconocidos fuera de su entorno más cercano, pero que gracias a su labor diaria y su abnegación para con los demás el mundo es mejor cada día.

El artículo no acaba aquí. Acaba con tu aportación, con tu visión sobre lo que acabo de contarte. Si te apetece compartirlo con el resto de lectores puedes hacerlo dejando tu comentario. !Gracias!

 

 

2 Respuestas

Hola Xarles!

Precioso artículo, tienen alma estas palabras 🙂

Os cuento que cuando supe de la noticia de su muerte, viendo toda la conmoción que causó, quise saber quién era, porque no la conocía. Leí algunos reportajes sobre ella y me quedé profundamente admirada de la extraordinaria mujer en que se convirtió después de su accidente. Entonces pensé que hasta su muerte ha enviado un mensaje valioso para aquellos a los que aún no había llegado.

Yo creo que la vida le dio el regalo de un año y medio más entre nosotros, para que así pudiera dejar su legado más importante, ese que trasciende el tiempo y que ahora palpita en nuestros corazones. El regalo no fue sólo para ella, sino especialmente para todos los que conocemos su ejemplo y nos sentimos agradecidos.

María de Villota tocó muchas vidas, dejando una huella de optimismo, humildad y superación, esa clase de huellas que no se borran nunca.

Un abrazo!

Zuzel

Muchas gracias Zuzel!

Me alegro de que te haya llegado el mensaje que nos ha dejado María. El mensaje, no escrito, sino impreso en su actitud de vida.

Un abrzo!

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